No hay marcha atrás

 

NUEVA JERSEY, EE.UU. -- Por primera vez en todo el verano, Tiger Woods se presentó en la antesala de un torneo de la PGA sabiendo que su jornada no incluiría llamadas telefónicas de su abogado ni trámites relacionados con su divorcio.

Ahora, Woods sólo está casado con el golf.

"Este es mi trabajo", dijo Woods el miércoles. "Es lo que quiero hacer".

Aun así, Woods meneó lentamente la cabeza cuando se le preguntó si se sentía aliviado por saber que su divorcio se oficializó hace un par de días.

"No creo que 'alivio' sea la palabra", respondió. "Creo que siento más bien tristeza, porque cuando me casé nunca me pasó por la mente el divorciarme. Así es esto. Por eso es algo triste".

Woods y su esposa se divorciaron oficialmente el lunes, nueve meses después que salieron a la luz pública las múltiples relaciones extramaritales del astro del golf. Woods volvió al campo el miércoles en The Barclays, el mismo día que la revista People publicó una entrevista con su ahora ex esposa, Elin Nordegren.

El mejor golfista del mundo indicó que el deporte es secundario, y que intenta que sus dos hijos se acostumbren a que sus padres están divorciados.

Después de irse los abogados...

Aunque los abogados se han ido, hay algo que Woods no puede evitar. Tiene que seguir hablando de sus casi seis años de matrimonio con Nordegren.

Después de que Woods hizo su tiro de aproximación al green, la columnista de un tabloide entró al fairway con una libreta y un bolígrafo, para hacerle algunas preguntas. La periodista nunca había estado en un torneo de golf y desconocía que los reporteros deben mantenerse detrás de unas sogas que delimitan el campo.

Luego, se hicieron cinco preguntas sobre el golf a Woods, antes de abordar el tema del divorcio y de la entrevista a su ex esposa. Woods respondió las preguntas sobre ambos temas con la misma mesura que ha mostrado en las últimas semanas y sin revelar detalles.

"Le deseo lo mejor a ella en todo", dijo. "¿Saben?, éste es un momento triste en nuestras vidas y estamos buscando cómo seguir adelante y cómo ayudar a nuestros hijos lo mejor que podamos. Eso es lo más importante".

El proceso del divorcio consumió buena parte del verano de Woods, no sólo en el campo de golf, sino durante las semanas que pasó en casa, cuando practicaba y se preparaba para los torneos major.

Ahora han pasado 10 majors sin que Woods gane, con lo que ha igualado la sequía más larga de su carrera.

Cuando se le pidió que describiera la forma en que los detalles del divorcio afectaron su práctica, Woods dijo: "Fue algo mucho más difícil de lo que se notaba".

"Ciertamente mis actos nos llevaron a esta decisión", dijo. "Y evidentemente he cometido muchos errores en la vida. Esto es algo que deberé soportar".


 

Cortesía EFE Fox Sport Internacional